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Final Countdown

Faltan sólo 5 días para estar en el remodelado Jorge Chávez. Falta tan poco para recoger mis pantalones del sastre, porque nunca les hice la basta y los hice mierda, para comprarle el cd de valses peruanos a un amigo chileno, que le quiere regalar a su madre un pedacito de este país, y que su abuelo cantaba “Clamor” de Elsiario Rueda Pinto. Falta tan poco para ir al Edén a comprar mi cartón de Lucky Strike Light, porque en Chile todo es más caro, y falta tan poco para colgar la ropa que me voy a llevar en el cordel a medio caer del patio de mi casa. Falta tan poco para la chupeta antes del viaje con mis mejores amigos, a falta de uno que está trabajando como negro en Colorado. Falta tan poco para llamar, y pelearme, con los huevones de cierta empresa de Taxis que creen que son la única empresa del rubro en este país. Falta tan poco para no olvidarme del sleeping bag y de los lentes de sol, porque en Chile está haciendo un calor de mierda. Falta tan poco para no dejar el pasaporte olvidado en el segundo cajón de la cómoda que me impide ver la mitad del pasadizo y para despedirme de mi papá como si me estuviera yendo a la Patagonia. Falta tan poco para agradecer a Dios por haber llegado vivo al aeropuerto. ¿No se han dado cuenta que ahora la gente tiene más miedo al hecho de ir al aeropuerto que al hecho de volar en avión?
Falta tan poco para entregar mi Check In Online a la persona X que me atienda en el counter, y para estrujar el aníbal para que no me pase los 23 kilos que me dan en el avión. Falta tan poco para pagar los $30.25 que me cobran por salir de mi querido Perú, y falta tan poco para saber que chucha me voy a hacer 3 horas esperando mi vuelo con mi cara de raviol, como alguna vez dijo Wendy Rámos. Falta tan poco para experimentar el estar en la zona de embarque internacional, por primera vez en mi vida. Falta tan poco para escuchar la primera llamada para embarcar, para fumarme dos puchos en 1 minuto, y para ir al baño porque, como me gusta ir en la ventana, me va a llegar al pincho decirle al extraño que se siente al lado mío que me de permiso para ir al baño. Falta tan poco para ver al camión de ExxonMobile depositando combustible en otro avión.

Falta tan poco para ver este video:

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Falta tan poco para pedir Inca Kola, si es que la hay por supuesto, y para decidir que película veré o que música escucharé durante el laxo vuelo de 3.30 horas a la capital fundada por Pedro de Valdivia. Falta tan poco para el final approach al SCL, y falta tan poco para entender a la madre del cordero que causa que dos países limítrofes se jodan mutuamente.

¿Faltará tan poco para que Perú y Chile sean dos países hermanos?

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