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Eternity

Que sea europea, europea bien. Que su desenvolvimiento me sorprenda frente a un número indeterminado de eager young minds. Que no le importe que mis primeras impresiones no sean las mejores. Que responda mis e-mails, aunque sólo me haya visto una vez. Que un Pall Mall light haga resplandecer sus ojos. Que me de suerte para conseguir trabajo, y que me invite a su cumpleaños, aunque sólo me haya visto dos veces. Que me deje guardar la mochila en su habitación y que se sorprenda por mis hojas de ruta viajeras, aunque sólo haya pasado tres días por cada uno de esos lares. Que me traiga un detalle de sus viajes para luego tomar unas Pilsen Callao. Que no se mantenga en vilo al ver mis reacciones, que disfrute de sus viajes mientras yo planeaba mi conquista. Que sea sincera conmigo, y que me la ponga difícil. Que me deje cuidar de ella cuando esté enferma. Que me deje cautivarla con un beso al otro lado de la luna. Que me lleve al séptimo cielo. Que el taxista que me lleve a mi casa sea mi amigo de toda la vida. Que me sorprenda en mi cumpleaños y enfrente la difícil tarea de pasar unas horas con mis padres. Que sobreviva a esa tarea y me deje llevarla a su casa. Que me deje esperarla fuera de clases, que me sienta cuando no estoy y que me deje sentirla cuando no está. Que me deje llevarla al aeropuerto y me avise que está viva al llegar a su destino. Que me permita cometer desatinos. Que me deje recogerla del aeropuerto, para saber lo que se siente al tenerla de nuevo. Que me haga parte de su vida. Que su alma y la mía sean, por un momento, una fusión o un joint venture. Que no olvide ese momento. Que dibuje una sonrisa de felicidad absoluta al dormir, y que en esa sonrisa se sienta como alguien fuera de este mundo. Que viaje conmigo. Que regrese conmigo. Que me deje abrazarla para ser su manta. Que me sorprenda cada día, y que acorte la distancia. Que el volver a verla signifique superar lo imposible, y que sepa a verdad. La electricidad de su viento huele a ella, y es que ella huele a eternidad.

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