Moje hlavní stránka

Archive for septiembre, 2014

El chico LAN

Hoy me presenté frente a 10 personas cursando estudios en las mejores universidades de Lima y Balnearios.  Hoy me volví a presentar frente a 40 personas de las mismas características.  Tienes que conservar la calma y hacer que los demás escuchen tu amena presentación personal mientras dibujan un hombre bajo la lluvia con todos los dedos de las dos manos, las dos orejas, el suelo parejo y la sonrisa en la cara, y mientras piensan en cómo hacerte mierda para que no les quites la chamba.  Y luego de semanas de entrevistas, pruebas psicológicas y resoluciones del fin del mundo y la conservación de la raza humana, me llegó esa llamada.  Esa llamada al Nextel regalado por tu tío como regalo de santo, al Motorola indestructible forrado en goma, donde te preguntan cómo crees que te fue, donde finges hacerte el humilde, y donde literalmente explotas de felicidad cuando te dicen que tienes que acercarte el lunes a la oficina, a las 9 AM.  Créeme, nunca te van a decir la frase “estás contratado” o “el puesto es suyo”.

Fui.  Tomé la combi hora y media antes para disfrutar cada segundo de mi primer día de mi primera chamba.  Fui con mi foto carnet casi planchada, con el pelo engominado de Glostora, con los zapatos recién comprados y mi mochila Billabong mirando hacia el futuro.  Los 10 soles para el pasaje, el almuerzo, los puchos y el triple parchador hasta la comida.  Esperé mis 10 minutos en la recepción, como buen empleado de primer día.  Mi fotocheck decía Makerting y no Marketing, y no faltó un sub-gerente que comía pan con chiste que soltó su graciosísimo chiste al mejor estilo Dilbert: “¡¡¡¡¡Es que tú eres el maker!!!!!”.

No demoré mucho en hacerme el cliente estrella de la señora que vendía sus panes con pollo al grill eléctrico en la cafetería y del ya fenecido Solandino, el restaurante preferido por la muchachada practicante.  Mi sello distintivo era el basurero con 5 botellas de Inca Kola vacías.  Poco a poco me fui metiendo en el fascinante mundo de la aviación civil, de los paquetes turísticos, de la clase Business, de LANPASS y de LANTOURS y sus ofertas de baja temporada.  Cómo extraño mi mail de LAN, carajo.  Poco a poco fui entendiendo porqué todos sonreían, porqué la cordialidad de las trabajadoras de las agencias de viajes y sus sastres gamarreros.

Me despertaba, y me sigo despertando, sintiéndome orgulloso por pertenecer a un grupo humano conformado por miles de personas que, fuera de los falsos nacionalismos, era lo mejor de la aviación civil peruana.  Casi le pedí autógrafo a algunos célebres personajes de Faucett y AeroPerú.

Nunca sabré porqué disfruté tanto trabajar en LAN.  Nunca viajé por trabajo ni tuve beneficios aéreos por ser practicante.  Asumo que habrá sido por el grupo humano con el que compartí mis primeras lecciones laborales, tomando el té en vaso de tecnopor mientras reíamos por lo que habíamos hecho el fin de semana.  En LAN simplemente aprendí que tienes que sacarte la cresta, como dirían los chilenos, para darle la mejor experiencia a esos que todos los días van por los cielos del mundo.  Hasta el día de hoy sigo siendo el más camiseta, el que se sabe de memoria el procedimiento de embarque, el video de seguridad, el encanto de volar.