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Archive for Enero, 2008

Chile, allá voy

En 24 horas parto a Chile. No puedo dormir porque tengo que pasar la música tonera a mi mp4, sino no hay tono. Contra mi voluntad, voy a dejar de llevar el pisco allá porque las cosas andan medio movidas por el tema del diferendo marítimo, y no quiero problemas en Pudahuel. Todavía no termino de hacer la maleta, que esta repleta de folletos que PromPerú, tan gentilmente, me entrego esta mañana para difundir a mi Perú en Chile. Me veo relegado a usarla ropa chacra hasta que me vaya, y ya no puedo contar más las horas. Ya quiero estar en el Jorge Chávez y sentir el tumultuoso movimiento de nuestro primer terminal aéreo. Quiero sentirme entre las masas, quiero pesar mi maleta en la balanza electrónica y quiero ser examinado con detector de metales. Quiero que me sellen mi pasaporte en migraciones y salir de este país por la puerta grande. A pesar de lo cerca que voy a estar, ya empiezo a extrañar al Perú. Miro con agrado todo a mi alrededor. Voy a extrañar hasta la avenida Faucett, como bien lo dijo Santiago Roncagliolo. Quiero ir al Duty Free y quedarme mirando todo lo que vendan mientras se pasa la hora para embarcarme. Quiero sentarme en el avión y ver la ventana todo el vuelo. Quiero ver qué van a dar de comer y qué películas van a dar. Quiero sentir el rugir del Boeing 767 y dejar atrás todos esos vuelos en el chancho 737. Quiero que pasen a primera, habiendo pagado turista. Quiero bajarme en Pudahuel. Quiero ir en TurBus Aeropuerto a la terminal. Quiero comprar mi pasaje en TurBus, porque ellos auspiciaban en el campeonato chileno. Yo supe deTurBus hace muchos años gracias a esos carteles. ¡Qué increíble es la publicidad carajo!. Quiero que el encanto de volar sea el saber sonreír a la gente de América que vuela en AeroPerú. Quiero que los pilotos de mi avión honren a Erik Arias-Schreiber y David Fernández, llevándome al destino al que ellos, por culpa de una mugrienta cinta aislante, no pudieron arribar. Quiero pedir gaseosa muchas veces. Quiero estar en Valdivia. Quiero ver mucha agua y mucha lluvia. Quiero cagarme de frío y empaparme con la precipitación austral. Quiero sentirme en el lado más austral del mundo. Quiero ver el sol ocultándose a las 10 pm. Quiero mirar Santiago desde la torre Entel. Quiero ver los cimientos del Costanera Center. Quiero que Horst Paulmann haga uno acá. Quiero pedir completo sin palta. Quiero yogurt SOPROLE. Quiero ir a la calle Catedral y no decir nada. Quiero regresar a Pudahuel e irme a mi casa. Quiero abrir mi maleta y lavar mi ropa para irme al CNV. Quiero estar en la EB. Quiero ser LCP. Quiero ser MCP. Quiero ser PAI. Quiero no tener límites.


Corazón Partío

Ayer fue el santo de mi tía Rosa. Luego de batallar entre un océano de autos en Benavides, logré bajarme en el Parque Reducto para irme caminando hacia 28 de Julio y llegar a la casa. Como siempre, toda la socialité de Lima en el acostumbrado té de tías por el santo de mi tía Rosita. En verdad no me disgusta para nada. Las orejas de chancho y los alfajores, mas los relámpagos de San Antonio, la coca cola y la chela de mi prima hacen que todo fluya. Me gusta porque esos pocos eventos familiares hacen que me reúna con mi familia, dispersa por el orbe. Ahora se que es probable que pierda una semana de clases porque mi prima Verito que vive en Inglaterra se va a casar con un australiano y que el matrimonio va a ser en Agosto en Arequipa, y yo justo iba a estar en Arequipa para esas fechas. Luego de las acostumbradas estupideces que suelo decir para que la gente se ría, se me vino a la cabeza, cual rayo, el partido. “¡El partido carajo!”.
La salita del segundo piso parecía expresar la premonición de nuestra derrota. Fue un partido duro e incesante, y yo sé que nuestras chicas dieron todo, no se les puede reprochar nada; pero vamos….No es bonito quedarse fuera de las olimpiadas en la casa. No es bonito viajar a Chile, sabiendo que tu país fue humillado en un escenario donde no debió serlo. No es bonito saber, que por culpa de dirigentes incompetentes y por un entrenador que ni dirige a un equipo de voley en 10 años, Perú tiene que volver a resignarse a hibernar en materia olímpica.
¿Saben en cuantas disciplinas participó Perú en Atenas 2004? En seis.
¿Saben cuántas disciplinas estuvieron representadas por sus dirigentes sentados como espectadores? TODAS.
El Perú no se merece esto.

No es bonito irme de viaje con el corazón partío.


Final Countdown

Faltan sólo 5 días para estar en el remodelado Jorge Chávez. Falta tan poco para recoger mis pantalones del sastre, porque nunca les hice la basta y los hice mierda, para comprarle el cd de valses peruanos a un amigo chileno, que le quiere regalar a su madre un pedacito de este país, y que su abuelo cantaba “Clamor” de Elsiario Rueda Pinto. Falta tan poco para ir al Edén a comprar mi cartón de Lucky Strike Light, porque en Chile todo es más caro, y falta tan poco para colgar la ropa que me voy a llevar en el cordel a medio caer del patio de mi casa. Falta tan poco para la chupeta antes del viaje con mis mejores amigos, a falta de uno que está trabajando como negro en Colorado. Falta tan poco para llamar, y pelearme, con los huevones de cierta empresa de Taxis que creen que son la única empresa del rubro en este país. Falta tan poco para no olvidarme del sleeping bag y de los lentes de sol, porque en Chile está haciendo un calor de mierda. Falta tan poco para no dejar el pasaporte olvidado en el segundo cajón de la cómoda que me impide ver la mitad del pasadizo y para despedirme de mi papá como si me estuviera yendo a la Patagonia. Falta tan poco para agradecer a Dios por haber llegado vivo al aeropuerto. ¿No se han dado cuenta que ahora la gente tiene más miedo al hecho de ir al aeropuerto que al hecho de volar en avión?
Falta tan poco para entregar mi Check In Online a la persona X que me atienda en el counter, y para estrujar el aníbal para que no me pase los 23 kilos que me dan en el avión. Falta tan poco para pagar los $30.25 que me cobran por salir de mi querido Perú, y falta tan poco para saber que chucha me voy a hacer 3 horas esperando mi vuelo con mi cara de raviol, como alguna vez dijo Wendy Rámos. Falta tan poco para experimentar el estar en la zona de embarque internacional, por primera vez en mi vida. Falta tan poco para escuchar la primera llamada para embarcar, para fumarme dos puchos en 1 minuto, y para ir al baño porque, como me gusta ir en la ventana, me va a llegar al pincho decirle al extraño que se siente al lado mío que me de permiso para ir al baño. Falta tan poco para ver al camión de ExxonMobile depositando combustible en otro avión.

Falta tan poco para ver este video:

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Falta tan poco para pedir Inca Kola, si es que la hay por supuesto, y para decidir que película veré o que música escucharé durante el laxo vuelo de 3.30 horas a la capital fundada por Pedro de Valdivia. Falta tan poco para el final approach al SCL, y falta tan poco para entender a la madre del cordero que causa que dos países limítrofes se jodan mutuamente.

¿Faltará tan poco para que Perú y Chile sean dos países hermanos?